Esta ha sido la nota emitida por
los obispos de las diócesis de Andalucía ante las próximas elecciones
autonómicas que se celebraran en dicha Comunidad Autónoma el próximo 25 de
marzo de 2012:
1. Con motivo de las elecciones convocadas en
la Comunidad autónoma de Andalucía para el próximo día 25 de marzo, los Obispos
de las diócesis de Andalucía queremos llamar la atención sobre la importancia
de participar responsablemente en ellas. Con esa participación se cumple el
deber moral que todo ciudadano tiene en la búsqueda y afianzamiento del bien
común de la sociedad en todo momento, pero particularmente en las situaciones
de especial dificultad como ahora sucede. La delicada situación en la que
vivimos, a causa de la crisis, que es de significado y de sentido de la vida,
además de ser una crisis económica y financiera, exige de todos, electores y
elegidos, una gran altura de miras más allá de los intereses de partido, sin
escatimar esfuerzos que abran un camino de progreso y esperanza para las nuevas
generaciones.
2. Al ofrecer estas orientaciones, en
cumplimiento de nuestro deber como pastores del pueblo de Dios, deseamos
prestar un servicio a los católicos y a cuantos quieran escucharnos, sin otra
pretensión que ofrecer elementos morales de juicio a la hora de decidir el
voto, del cual depende la consecución del bien común de la sociedad, fundado en
los derechos fundamentales de las personas y grupos sociales.
El ejercicio del voto es un derecho y un
deber de cada ciudadano en una sociedad democrática. A este respecto, el
Vaticano II afirma: “Todos los ciudadanos tienen el derecho y al mismo tiempo el deber
de votar con libertad para promover el bien común”(GS 75). Por ser
un acto del cual depende el modelo de gobierno que ha de dirigir y orientar la
vida personal, familiar y social de los ciudadanos, pedimos a todos la
participación responsable, eligiendo a los candidatos que, a su juicio, puedan
afrontar y resolver mejor los problemas actuales de nuestra sociedad.
3. La importancia de la acción política, que
debe estar orientada al establecimiento posible del progreso moral y del
bienestar de la sociedad, permite esperar de los elegidos la competencia que
requieren las actuales circunstancias; así como un alto sentido del deber en el
ejercicio del poder político, que sólo puede desempeñarse con responsabilidad
ética. Competencia y responsabilidad moral son factores que generan la
necesaria confianza de los ciudadanos en quienes han de desempeñar las
funciones de gobierno.
Consideramos necesario tener presente algunos
principios de la doctrina social de la Iglesia.
4. El derecho inviolable a la vida humana. Es necesario
discernir en los programas de los partidos la garantía del derecho a la vida
humana desde su concepción hasta su muerte natural. Esto significa el rechazo
al aborto, a la eutanasia, y al abandono de los ancianos, sin olvidar el apoyo
a las mujeres que viven la espera de un hijo en situaciones difíciles.
5. La necesaria protección legal y económica del
matrimonio como institución social, fundado en la unión estable de
un varón y una mujer, y de la familia como ámbito natural de la crianza y
educación de los hijos. Esto supone la promoción del trabajo y de la vivienda,
así como la puesta en práctica de un programa de inserción laboral de los
jóvenes en la sociedad, de especial urgencia en la situación social actual de
crisis económica.
6. La tutela del derecho general a la educación,
realizada al amparo legal de la libertad de enseñanza; y del derecho a la
educación religiosa según las propias convicciones morales y religiosas de los
padres, prevista en la Constitución. Hoy es particularmente necesario promover
una educación que valore el aprendizaje y la formación humana mediante el
esfuerzo y la disciplina, que promueva la búsqueda y el conocimiento de la
verdad, así como los valores morales en los que se funda una vida honrada y la
convivencia pacífica, y las virtudes que la hacen posible.
7. La defensa y la ayuda a los sectores más débiles de nuestra
sociedad, entre los que se encuentran quienes carecen de trabajo,
los jóvenes y los emigrantes. Urge promover las condiciones que hagan posible
la productividad, la creación de nuevos puestos de trabajo sin soslayar el
sentido de la justicia y de la solidaridad en la contratación laboral. Del
mismo modo, es urgente la promoción de una opinión pública y una legislación
respetuosa con la dignidad de los emigrantes.
8. El momento histórico nos pide a todos construir una
vida social más justa y pacífica. Frente a la mentalidad tan
extendida del derecho a la dádiva y de la subvención, se hace necesario
promover la estima del trabajo y del sacrificio como medio justo de crecimiento
personal y colectivo para el logro del bienestar. Frente a la corrupción y la
mentira, urge promover la honradez, el respeto a la ley y la fidelidad a la
palabra dada. Frente al consumismo desmedido, es preciso potenciar el sentido
de la realidad y de la austeridad. Frente a la fragmentación y confrontación
social, se ha de promover el valor humano y social de la reconciliación, el
diálogo y la amistad entre las personas, aun cuando no compartan la misma
concepción del ordenamiento social.
9. Finalmente, no podemos olvidar que a la
hora de emitir el voto, sólo se hace posible la edificación de una sociedad más
justa y pacífica actuando con inteligencia, libertad y responsabilidad.
En nuestra oración a Dios, nuestro Señor,
encomendamos a todas nuestras familias y comunidades eclesiales que eleven
preces al Señor, para que las próximas elecciones contribuyan al bien de
nuestra sociedad, fundado en la verdad, la justicia, la libertad y la paz. Así
lo pedimos cada día invocando a la Virgen María, Reina de la Paz.
-elmunicipiotoledo- apoya todos y
cada uno de los puntos señalados por los obispos andaluces, recordando a los
católicos el deber que su condición les acarrea de otorgar su apoyo en las
urnas a formaciones que defiendan o, al menos, no contradigan la doctrina de la
Iglesia Católica.
Esto no supone ninguna injerencia
en la decisión privada de cada persona a la hora de participar en los comicios
electorales; simplemente, se recuerda a todos aquellos que dicen ser miembros
de la Iglesia Católica que su moral no puede o no debe apoyar y legitimar a
partidos políticos cuyos postulados están en las antípodas de lo que defiende
la religión católica.
Por lo tanto, desde el punto de
vista moral de un católico podría decirse que es imposible justificar el apoyo
a partidos políticos como el Partido Popular, el PSOE, Izquierda Unida o el
Partido Andalucista, por la nula defensa que dichas formaciones realizan de los
principios cristianos.

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