viernes, 3 de febrero de 2012

-elmunicipiotoledo- : Recordando a María Pacheco y a los Comuneros de Castilla.




El reinado de Carlos I en España no comenzó con buen pie. Criado en Flandes y separado de sus padres desde niño, lo único que recibió de éstos fue una suculenta herencia: los reinos hispánicos por parte de su madre y algunos territorios europeos y el derecho al trono imperial alemán por parte de su padre.

Al llegar a España, con 17 años, el nuevo Rey desconocía la lengua castellana y optó por rodearse de compatriotas suyos que le hicieran más llevadera la labor de gobernar los numerosos territorios que se encontraban bajo su cargo.

Desde el principio, el nuevo monarca encontró la desconfianza de los nobles castellanos y el temor de éstos a ver reducida su condición social, labrada durante siglos bajo los anteriores reinados. La situación no mejoró cuando el recién proclamado Carlos I desplazó a los castellanos de los cargos políticos importantes, sustituyéndolos por flamencos.

Dos años después del comienzo de su reinado, Carlos I fue llamado a suceder a su abuelo Maximiliano en el trono del imperio alemán. Pero el viaje para poder proclamarse necesitaba una costosa cantidad de dinero que sólo podía recibir de la nobleza castellana, a la que prometió no conceder más cargos políticos a extranjeros.

Después de que la ciudad de Toledo exigiera la convocatoria de las Cortes para que el Rey explicara la situación, éste las convocó en Santiago de Compostela, primero, y después en La Coruña. Tras obtener el dinero, Carlos I se marchó a Alemania dejando como regente a Adriano de Utrecht.

Ante la promesa incumplida del Rey, la revuelta, que comenzó como una oposición de los castellanos a los nuevos gobernadores extranjeros, terminó estallando en ciudades como Toledo, Burgos, Salamanca, Valladolid y Madrid, que se unieron en la denominada Junta de Tordesillas. Esta Junta pretendía restablecer el antiguo orden de Castilla y colocar como reina a Juana I, madre de Carlos I y acusada de estar incapacitada para reinar.

Pese a que la rebelión había surgido y sido liderada por la nobleza, el campesinado terminó tomando parte en el asunto y los incidentes continuaron extendiéndose. Ante el apoyo que la Junta de Tordesillas concedió al campesinado, algunos nobles optaron por abandonar la revuelta y otorgar su apoyo a Carlos I.

Durante un año ambos bandos fueron tratando de lograr apoyos entre los diferentes sectores de la sociedad. Pero, poco a poco, la balanza se inclinaba a favor de los partidarios del Rey Carlos I.

El conflicto comenzó en 1520 y finalizó un año después, con la derrota del ejército comunero a manos del bando realista en la batalla de Villalar (23 de abril de 1521). Al día siguiente de la derrota, los cabecillas Juan Bravo, Francisco Maldonado y Juan de Padilla fueron decapitados.

Sin embargo, Toledo seguía resistiendo con María Pacheco al mando. La viuda del líder comunero Juan de Padilla, con tal de mantener el orden en la ciudad, fue hasta el extremo de requisar la plata del Sagrario de la Catedral de Toledo para pagar a sus tropas. El 21 de octubre de 1521 firmó una tregua con los realistas, que fue rota el 3 de febrero de 1522 y terminó con María Pacheco exiliada en Portugal.

Toledo fue la primera y la última ciudad en formar parte de las revueltas comuneras contra Carlos I.

No cabe duda de que las revueltas comuneras son un capítulo muy interesante de la Historia de la región castellana y de la nación española. Sin embargo, algunos colectivos políticos muy minoritarios (pero que tampoco deben ignorarse) tratan, en la mayor medida de lo posible, de tergiversar los acontecimientos del siglo XVI y tratar de convertirlos en una “guerra por la liberación nacional de Castilla” (todo esto con algunos tintes similares a los de Bildu en las provincias vascas o los de Esquerra Republicana en Cataluña).

Pese a ello, ni María Pacheco es Dolores Ibárruri ni su marido Juan de Padilla es Ernesto “Ché”Guevara.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

-elmunicipiotoledo- no se hace responsable de los comentarios de sus lectores. -elmunicipiotoledo- se reserva el derecho de arbitraje y censura. Se ruega que los comentarios no se realicen de forma anónima.

Contacto: elmunicipiotoledo@hotmail.com